lunes, 16 de abril de 2018

5 razones por las que deberías visitar Japón al menos una vez

El sitio News On Japan califica a Japón como uno de los países más bellos del mundo y ofrece cinco motivos que deberían animar a todos a visitarlo al menos una vez.

TEMPLOS Y SANTUARIOS HISTÓRICOS
Japón tiene una gran cantidad de hermosos y antiguos castillos, templos y santuarios, muchos de los cuales son Patrimonio Mundial de la UNESCO y que permiten al visitante sumergirse en la rica historia del país asiático.
La antigua capital de Japón, la ciudad de Kioto, tiene cerca de dos mil templos budistas y santuarios sintoístas. El Castillo de Himeji es una obra maestra de la arquitectura de madera de principios del siglo XVII y el más grande castillo original que ha sobrevivido en Japón.
En Tokio también hay innumerables templos y santuarios, como el templo Sensoji, el santuario Meiji, dedicado al emperador Meiji, que abrió Japón a Occidente, y el templo Sengakuji, donde se encuentran las tumbas de los legendarios 47 ronin.

SU GENTE
Japón es probablemente el lugar con la gente más respetuosa del mundo. El respeto y la cortesía son las piedras angulares de la sociedad japonesa y los japoneses son muy educados, amables y organizados, y se esfuerzan por ayudar a los extraños en la calle, incluso a pesar de la barrera del idioma.

IMPRESIONANTES PAISAJES NATURALES
Si dices Japón, mucha gente seguramente pensará en un país futurista con tecnología de vanguardia, luces de neón y puros rascacielos. Sin embargo, alrededor del 60 % de su territorio son bosques. Japón es un país verde, con hermosos paisajes, muchos parques y jardines, un país perfecto para los amantes de la naturaleza.
Entre los muchos atractivos que puedes disfrutar destacan: el bosque de bambú de Arashimaya, el Monte Fuji, la temporada de sakura y las terrazas de Hoshitoge, que son 200 campos de arroz que se extienden a lo largo de una colina inclinada.

SU COMIDA, POR SUPUESTO
La comida japonesa no necesita ser promocionada. Es cada vez más popular en todo el mundo, como lo atestigua el creciente número de restaurantes japoneses que se abren en el extranjero.
La sabrosa y saludable comida japonesa es parte integral de la cultura de Japón. La cocina tradicional de Japón, washoku, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. Si bien puedes probar comida japonesa en cualquier parte, nada se compara a hacerlo en el país de origen.

TOKIO
La capital de Japón es una megaciudad con mucho, muchísimo para ofrecer y donde se puede encontrar de todo, desde templos históricos hasta modernos rascacielos, pasando por gigantescas tiendas de productos electrónicos, festivales de fuegos artificiales, el mayor mercado de pescado del mundo (Tsukiji), la torre más alta del mundo (Tokyo Skytree), el cruce de calles más concurrido del mundo (Shibuya), tiendas de moda juvenil en Harajuku, etc.

Aplicación en español para quienes visiten Enoshima y Kamakura

Los hispanohablantes en Japón ya tienen a su disposición una aplicación de smartphone con información turística en español si están interesados en visitar la isla de Enoshima y la ciudad de Kamakura.

La aplicación de la compañía ferroviaria Enoshima Electric Railway está disponible en cuatro idiomas (también en inglés, chino y francés).

La iniciativa busca mejorar los servicios a los visitantes extranjeros de cara a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020.
La aplicación Enoshima-Kamakura Guide (enoden.co.jp/tourism-news/5126) brinda información sobre lugares de interés turísticos, entre ellos el Gran Buda de Kamakura y el santuario Hachimangu Tsurugaoka, e incluye fotos.
Asimismo, ofrece información práctica de viajes (por ejemplo, dónde cambiar monedas extranjeras o cómo usar los trenes y autobuses).


Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.
Sir Francis Bacon (1561-1626) Filósofo y estadista británico.

martes, 20 de marzo de 2018

Así es cómo ganan dinero de verdad las aerolíneas

 

 

No viene mal hacer un poco de memoria para entender un poco mejor por qué unos asientos son más caros que otros y en qué basan su modelo de negocio


Hasta hace poco más de una década, viajar en avión era una experiencia relativamente cara pero que ofrecía una comodidad y facilidades exclusivas de este medio de transporte. La irrupción de las líneas 'low-cost' ha cambiado de arriba abajo el negocio, de forma que muchas compañías tradicionales han terminado adoptando los usos y costumbres de las primeras y no al revés.
El precio de los billetes de avión, no obstante, ha cambiado mucho a lo largo de las últimas décadas. Un vídeo realizado por Wendover Productions nos ayuda a entender un poco mejor de dónde sacan el dinero las aerolíneas (al menos, las tradicionales), y sus autores mantienen una peculiar aunque razonable tesis: la mayor parte de los ingresos no se obtiene de los viajeros que se agolpan en la clase económica, sino de los pasajeros de 'business' y primera clase.



El vídeo utiliza el ejemplo de un Boeing 777 de British Airways para ilustrar su tesis con datos contantes y sonantes. En un vuelo entre Londres y Nueva York, los pasajeros se dividen en cuatro clases: la turista, con 122 pasajeros; la 'premium', con 47; la 'business', con 48; y la 'first class', con 14 asientos. Los asientos cuestan, respectivamente, 876, 2.633, 6.723 y 8.715 dólares.
No hay más que hacer cuentas: la clase turista proporciona 106.872 dólares a la compañía; la 'premium', 105.320; la 'business', 322.704 y la 'first', 122.010. En resumidas cuentas, solo con el 'premium' se consigue tanto dinero como en la clase turista. Obviamente, estos precios tienen truco: la mayoría de los pasajeros probablemente hayan tomado este vuelo como una conexión desde otro destino, por lo que su tarifa será mucho más baja. Además, British Airways es un caso excepcional, ya que su mercado se centra sobre todo en viajeros con mayor poder adquisitivo.

Sin embargo, el concepto es el mismo: en muchas de las líneas tradicionales, especialmente las transcontinentales, se gana más con los asientos más caros, aunque sean mucho menos, que con los baratos. Según los autores, dos tercios de los ingresos provienen de estos asientos.

Recortar, no sumar

Esta máxima no tiene por qué extenderse a todas las aerolíneas ni a todos los vuelos. Sin embargo, el vídeo ofrece ideas interesantes para entender cómo han evolucionado los precios de la aviación comercial. Muchas veces pensamos que los aviones introdujeron la primera clase o la clase 'premium' como una forma de diversificar el negocio, cuando en realidad es todo lo contrario. En un primer momento, debido a que muy poca gente podía permitirse viajar en avión, hacerlo era caro y, por lo tanto, aunque no se expresase en dichos términos, una experiencia de “primera clase” per se.
Tan solo a medida que pasó el tiempo se empezó a hacer hueco para que las clases bajas y medias pudiesen disfrutar de este tipo de transporte. Sin embargo, no fue a través de un mejor servicio, como ocurre hoy en día, sino permitiendo distintas flexibilidades. En 1952 aparece por primera vez en aviones la diferenciación entre clase turista y 'business' atendiendo a un principio: los segundos tienen muchas más facilidades para cambiar su billete que los primeros.

“La razón por la que hay diferentes clases de billete es que las aerolíneas intentan maximizar sus beneficios”, explica la página 'Flight Fox'. “Saben que hay dos clases de viajeros: por placer y por negocio. Ambos necesitan volar pero su comportamiento es muy diferente”. En definitiva, los turistas reservan su vuelo con tiempo, porque planean sus vacaciones con su propio dinero y meses de antelación, y se entiende que no necesitan ninguna flexibilidad (de ahí que el billete sea más barato) y los hombres de negocio requieren una mayor versatilidad en el servicio y pagan con el dinero de su empresa. Esta división ha pervivido hasta hoy en día.








Los aviones heredaron la división tradicional de los trenes. (iStock)
Los aviones heredaron la división tradicional de los trenes.


¿Cuándo se extiende a la clase económica? El vídeo cita un momento clave en la historia global: la aparición del avión supersónico de Concorde utilizado sobre todo por Air France y British Airways que, en principio, estaba destinado a las clases altas y por lo tanto dejaría un hueco en aviones tradicionales como el Boeing 747. De ahí que hoy en día de todas las líneas que realizan vuelos transocéanicos, como Iberia, tan solo seis tengan primera clase: American Airlines, Air France, Luthansa, Swissair, United Airlines y British Airways.






Demasiado grande: que se vayan a 'business'. (iStock)
Demasiado grande: que se vayan a 'business'.
Iberia, por ejemplo, tan solo divide entre 'business' y 'turista/economy', aunque dentro de la primera categoría haya, por ejemplo, 'business' con y sin restricciones. Por lo general, este billete representa un porcentaje pequeño del vuelo completo. En un Airbus A-330-2000 hay 19 asientos 'business' y 269 'economy', y la división es muy parecida en los aviones de fuselaje ancho: 36/242 (A330-300) 36/218 (A340-300). Es más pequeña en los de menor tamaño: 34/84 (A319), 14/102 (A319 Business Club), 18/144 (A320) o 50/124 (A321).
La tendencia que viene es obvia, aunque quizá las razones no lo sean tanto. La primera clase está condenada a reducirse una vez más, pero no tanto por la pujanza de las compañías 'low cost', que tienen un público muy diferente, sino porque resulta menos rentable que la 'premium' y la 'business'. La superficie que ocupan los asientos de primera clase es muy grande en comparación con los de estas dos categorías y, sin embargo, los billetes no son tan caros como para compensar esta diferencia.

Una última pregunta respondida por 'Flightfox' contradice todo lo que solemos pensar sobre cuándo es el mejor momento de comprar un billete. Sospechamos que lo último que desea una compañía es despegar con asientos vacíos (cada uno de ellos es dinero perdido), por lo que terminará tirando los precios y ahí estaremos nosotros raudos para aprovecharnos de este descuento final.
Todos lo hemos pensado y todos nos hemos dado con un canto en los dientes. En realidad, prefieren mantener los precios o incluso subirlos, ya que les resulta mucho más rentable: “Obtienen un mayor beneficio de vender el 20% de los asientos restantes por 1.500 dólares que vender el 50% por la tarifa regular de 550 dólares”. Hagan cuentas, como suelen hacer las compañías aéreas, y les saldrá que en el primer caso, si tienen 100 asientos, obtienen 30.000 dólares, mientras en el segundo 27.500. Y eso que se ahorran en servicios complementarios...