sábado, 12 de septiembre de 2009

El hombre reloj



Existe en Islamabad, capital de Pakistán, un reloj publicitario de grandes dimensiones, este se encuentra situado en pleno centro de la ciudad, justo en el cruce entre la Jinnah Avenue y la 7th Avenue.



Lo más curioso de este reloj y lo que le hace único en el mundo es que no posee mecanismo alguno que lo impulse, ni mecánico ni electrónico ni de ningún otro tipo, y durante la mayor parte del día da las horas perfectamente.


Vista lateral del túmulo en el que se asienta el reloj.





Pero esto no es cosa de magia, tampoco es algún fenómeno paranormal, las saetas o agujas del reloj las mueve una persona con sus propias manos, en concreto un estudiante que durante el día está dentro del reloj y a través de unas manivelas cada minuto actualiza la hora.



Vista trasera en la que se puede apreciar la entrada al interior del reloj.











Gracias al sueldo que gana con tan peculiar trabajo mantiene a toda la familia.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Rawalpindi VI


Artesanos, barberos, mecánicos, torneros, electricistas, tenderos... aquí todo tiene arreglo, todo tiene solución. A diferencia de occidente en el que cualquier arreglo es a veces más caro que el producto en sí; productos que son importados de estos países en los que, la mano de obra, es de un costo ridículo. Muchos salarios medios no superan los 50$ al mes.


Si, es una cosa que se ve por doquier, la mano de obra es tan barata que en muchos casos es más rentable usarla como fuerza motriz que usar máquina.




Algunas instalaciones eléctricas nos ponen los pelos como escarpias a verlas entre edificios viejos y una marea humana cuya vida transcurre en rededor.






No hay turistas, ni viajeros, aquí los extranjeros no vienen nunca salvo por error o por puro vicio; cuando nos cruzamos con los lugareños nos miran sorprendidos y extrañados.





Curiosa variedad de oveja local de gran alzada y cuyas orejas son enormes.








Panadería.






Conductor de motocarro.






Transportista.



martes, 8 de septiembre de 2009

Rawalpindi V






Estamos en el ramadán, y ya está empezando a oscurecer, por todas partes se disponen a preparar las comidas que van ingerir después de un día de ayuno.





Sastrería. Al fondo en la parte superior dos hombres trabajan en un espacio reducido.


Pidiendo limosna





Desde la ventana del auto

Rawalpindi IV


Bulliciosas calles, atestadas de gentes que circulan de un lado para otro, Rawalpindi es una ciudad ajetreada y llena de vida y de vehículos que si no te apartas te llevan por delante.






Puesto de venta de dátiles.




Lugar donde te leen la mano y te procuran la salud.



Mecánico armero reparando una pistola.




Vende estos extraños lagartos para comer, no hablaba inglés pero por las señas creo que tiene una utilidad para la salud el comerse a estas extrañas criaturas.

Rawalpindi III


Foto realizada sobre el espejo de una barbería.



Una moto con mirada muy femenina. La moto de pequeña cilindrada es un medio de transporte muy común en Pakistán.


En la última planta de una casa un hombre se asoma la ventana y mira pasar la vida con cierto desdén. Aprovecho el teleobjetivo casi extremo de la cámara Lumix y le hago una foto con la silueta enmarcada entre los cables, en este caso se me antojan como un pentagrama eléctrico en el nadie va escribir canción alguna.




Tienda de máquinas de coser manuales, muy apreciadas por la población, es todo un lujo al que no todos pueden acceder.




Cualquier sitio es bueno para poner un negocio, cualquier momento es bueno para sonreír, para entablar una conversación.

Rawalpindi II


Refugiada afgana con burka.




venta de carne de oveja.















Rawalpindi I


Estamos en pleno ramadán y durante el día no se puede comer, beber, fumar, etc. absolutamente nada hasta que se pone el sol. En la calle se vende comida y al llegar la noche la familias preparan las comidas.



Rawalpindi tiene mas de seis millones de habitantes, media ciudad es un zoco en el que cualquier casa es un comercio, muchas de las tiendas son especializadas en un tipo de productos y estas se encuentran concentradas por zonas.




Las calles muchas veces atestadas de gentes y vehículos son intransitables para la mentalidad de un occidental.





Una instalación eléctrica al uso entre los toldos de las tiendas y las precarias viviendas.





Prácticamente se vende de todo. Al viajero cuando se mueve entre las bulliciosas calles atestadas de gentes le parece que está en otra época, es como retroceder en el tiempo.


Y mucha gente pidiendo, no hay seguridad social, no hay ayudas, solo la limosna de los viandantes.