martes, 15 de diciembre de 2009

Cazadores de Luz


El viajero, como otros muchos otros antes, quiso atrapar la luz dentro se cámara y guardarla consigo para para siempre en su corazón, mas se dio cuenta que la luz solo tiene un Dueño y Señor. Es por eso que le gusta la fotografía, no es lo mismo que atrapar la luz pero al menos le sirve de recuerdo y que cuando la memoria flaquee hojee los viejos álbum y entre un que otro suspiro y mil lágrimas contenidas recuerde todo los momentos que formaron su vida.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Otoño en Skardu

El otoño es pura melancolía para el viajero... recuerdos, si, hablamos de recuerdos.







Skardu en otoño es toda una bendición visual, una recreación para los sentidos.





Poco a poco los colores verdes de los árboles se van transformando en toda una gama tonal amplia y espectacular de rojos, ocres, morados, dorados, naranjas, marrones, negros y amarillos, más de lo que uno pueda imaginar.



Ahora que estoy tan lejos de mi tierra al ver las hojas doradas en los árboles de Skardu me acuerdo de ella y del otoño a orillas del Tormes con los álamos y chopos dejando caer sus hojas para formar una alfombra de oro.


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Fluyen imágenes en movimiento de mi infancia, en ellas veo barrer al viento las hojas secas caídas en el suelo mientras camino por una calle vacía de mi Salamanca querida.

martes, 8 de diciembre de 2009

El majestuoso Nanga Parbat... "The killer mountain".

Nanga Parbat (Urdu: ننگا پربت, IPA: nəŋgaː pərbət̪)
Altura: 8,126 m (26,660 ft) 

Su nombre significa "montaña desnuda" pero es también conocida con el nombre de la montaña asesina por la cantidad de montañeros muertos en el intento de coronar su cumbre.







Ese día, entre las nubes más altas reinaba majestuoso el Nanga Parbat, como una isla en el inmensa cúpula del cielo. Impresiona ver a este gigante desde el avión, ensimismado me quedo, cuando nos alejamos de el cierro los ojos y sueño con el, no puedo borrar de mi mente esa imagen tan bella... Si, es cierto amigos míos,  dejadme que os cuente a vosotros que sois los viajeros más empedernidos: impresiona mucho y hace que uno se sienta pequeño, muy pequeño, insignificante como un guisante que flota en el cuenco de la sopa de los dioses, porque viendo este monte uno comprende como los japoneses pueden creer que los montes son los hogares de los dioses y espíritus.




Dunas de arena en Skardu, Batilstan.

He soñado mil veces con perderme en el desierto por un tiempo, vivir entre las dunas de arenas doradas, quedar a solas, olvidarme quien soy, de donde vengo... a donde coños voy; enfrentarme a mi mismo y a mis necedades, a mis pensamientos, a mis esperanzas... A mis necesidades, esas que a veces creo que no son más que el espejismo de una felicidad ficticia creada por agentes publicitarios, esa que no es más que el estándar de una vida artificial diseñada por otros, y que quiere engañarme; porque yo sé de sobra que que tú eres lo único que necesito para vivir, tu eres lo único que necesito para ser feliz eternamente, aunque te escapas de entre mis manos y lejos te vas cuan mariposa cabalgando en el cálido viento. Al menos me quedan los recuerdos de tus caricias, de tus besos y de tus palabras, esas que pronunciabas susurrando en las Cuatro Rosas y que guardo para siempre en lo más profundo de mi corazón.