miércoles, 4 de marzo de 2009

Islamabad un día cualquiera.


Dieter, que en la foto brinda para el recuerdo, es un piloto de helicópteros alemán que pasa sus últimos días en Pakistán antes de jubilarse, lleva ya no se cuantos años por aquí, fue piloto de aviones de caza y conoce el mundo entero. Estoy contento porque cada día perfecciono más mi inglés, y a Dieter le entiendo perfectamente con su buen acento; su conversación es de lo más amena, asiduo del "Spanish Corner" del Club 21, la esquina del club francés donde nos reunimos todos los españoles y, todo aquel que quiere pasarlo bien, es sin duda alguna el sitio más entretenido de todo Pakistán.
Dieter me cuenta trozos emocionantes su vida, me habla de Kenya, uno de sus sitios favoritos, está enamorado claramente de Kenya, de África; ha viajado diez veces allí y no puede olvidarla; y a mi, al escucharle me entra como un veneno por las venas las ganas de conocer Kenya, de conocer África, sé que algún día iré para allá, seguro. Poco a poco, entre cerveza y cerveza Dieter desgrana historias cada vez más interesantes que cautivan mi imaginación. Bebemos juntos y me confiesa que, aunque se retire, al menos una vez al año, ha de salir a sobrevolar la mar océana y mirar allá al horizonte desde su avión, al infinito; y yo me quito el sombrero, bebo un trago, y brindo por el; brindamos todos juntos, sé que es una gran suerte conocer gente así.






Timi, también conocido como Lap Timi o Lick Timi, ahí le veis como duerme al sol. El muy jodío se pasa el día durmiendo y las noches ladrando.






Espero mientas me reparan el coche de alquiler, una revisión rutinaria, aquí las cosas nunca son como uno las puede imaginar, nos dijeron que eran solo unos minutos y nos pasamos un par de horas esperando al sol, había una librería de viejo allí mismo, me acerque a hojear y veo que tiene una oferta: a 10 rupias cada libro, y me compro quince libros por euro y medio, entre ellos ¡Selected Poems de W. B. Yeats! ¡Guauuu!












Zapatero ambulante, no solo te puede limpiar los zapatos en un plis plas, si es menester te los reparan, si hay algo que es seguro en Pakistan es que todo se repara. Esos zapatos son los míos, me los deja como nuevos, cuando termina le doy 100 rupias, lo que puede ganar en un buen día de trabajo, se despide dándome mil bendiciones e implorando a Alá que me proteja, y seguro que las necesitaré más tarde o temprano.



No son los Beatles de Islamabad como pueden parece en su particular Abbey Road.








Espectadores observan como se quema el Marriot.








Llama la atención que la mayor parte de la población sigue vistiendo ropas tradicionales, a veces algunos, los menos, pueden llevar una chaqueta de corte occidental sobre el traje tradicional o una cazadora al uso.





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