domingo, 9 de agosto de 2009

Río Esparabán en las Hurdes, Extremadura.






En el río Esperabán, a la altura del cruce del Avellanar nos encontramos con una pequeña presa con el agua fresca y presta para que el viajero se de un buen baño, nos paramos,  nos zambullimos, disfruto de uno se esos momentos que me devuelve a la infancia cuando cada vez que veía algo de agua acumulada rentía un deseo irrefrenable de meterme dentro.

 


Compartimos un buen rato con lugareños y emigrantes de la tierra que han vuelto a pasar el ferragosto a sus orígenes, veo muchos más este año que de costumbre, quizás han sdio empujados por una crisis que le ha impedido escoger otro destino, quizás no se den cuenta que este es un  sitio privilegiado.











Castillo




En el corazón profundo de las Hurdes se encuentra esta alquería de tan solo 108 habitantes censados en el que la paz y el sosiego de una vida ya olvidada para muchos se nos muestra como un regalo para espíritu inquieto del viajero.  



Localizado entre los 40º18' de latitud norte y los 6º28' de longitud oeste y a 450 metros de altitud sobre el nivel del mar, por sus estrechas calles podemos disfrutar de la arquitectura tradicional típica de la zona Hurdana.



El entorno del pueblo es idílico, se encuentra rodeado de montes verdes y acariciado por el Esparabán, un pequeño río que aunque en verano apenas baja caudal mantiene verde las huertas y vivo todo el entorno. 






Uno de estos pequeños pueblos olvidados y perdidos;  el viajero quizás sueña que un día puede retirarse a un lugar como este a ver pasar el tiempo.   A Castillo accedemos fácilmente por la carretera Ex-204 tanto en el sentido que viene de Coria como por el sentido Salamanca. Entrando en Pinofranqueado y cogiendo dirección Robledo, Aldehuela.