martes, 4 de enero de 2011

Derawar Fort


Dejamos atrás por entre arrozales a Multán, la ciudad donde habíamos pernoctado. Dicen por estos lares que cuando el Profeta visito el infierno el mismo diablo salió de el y se fue a vivir a la ciudad de Multán. Tan mala fama tiene esta polvorienta ciudad, le acusan de ser como el infierno por las elevadas temperaturas que se dan en ella la mayor parte del año. 
Madrugamos mucho y cruzamos toda la ciudad, antes de salir el sol ya nos dirigimos hacia el sur en busca del mítico "Fuerte Derawar" nuestro principal y obsesivo objetivo desde que solo unos meses antes, visitando los templos de Katas Raj vimos una vieja foto de el colgada en una pared de la habitación de uno de los trabajadores que reconstruyen esos templos. Hubo un flechazo, fue un amor a primera vista, si; "amor al primer picotazo" que decía en aquel mítico álbum de los Scorpion.  Si señor,  así de rápido; desde el mismo instante en el que vimos aquella vieja foto de colores virados al sepia nos entró el veneno en la sangre de viajar en su busca, y no hemos parado hasta conseguirlo.




En el desierto de Cholistan,  de entre un mar de dunas de fina y delicada arena casi blanca, emerge señorial la silueta del mítico Derawar Fort (en urdu le dicen Kila Rawal).
Dejamos a un lado la ciudad de Bahawalpur nos adentramos por un laberinto de incontables caminos polvorientos que se cruzan unos y otros sin que encontremos indicaciones de algún tipo, caminos recios solo practicables por un buen vehículo 4x4.

 




Con un mapa pintado a mano con un bolígrafo en el reverso de una factura del restaurante en que desayunamos esa misma mañana, y realizado por un amable y servicial policía de tráfico Pakistaní que nos encontramos al salir del último pueblo, y con las instrucciones en urdu para poder enseñar a los habitantes de la zona y poniendo a modo de salvoconducto que nos ayudaran en lo posible. ¡Pedía que  nos facilitaran toda la información y ayuda! y firmado por la policía que les agradecía tal gesto. Nuestro agradecimiento y muestra de cariño para la policía pakistaní y para el país entero.
De esa guisa, y armados de mucha ilusión y más paciencia; ambas  cosas muy necesarias pues sabíamos que no era fácil encontrarlo, pues aquí no hay turismo alguno, no hay carteles indicativos, si alguno se encuentra este suele estar en urdu o en punjabi. Son contados los viajeros se acercan a estos lugares, algún loco muy cuerdo como mi amigo Miguel y poco más. 
Al final creo que tuvimos mucha suerte, con el mapa del  policía como si fuera el mapa de un tesoro nos movimos bien por el desierto, encontrando también ayuda en los pocos lugareños que hayamos en el camino. 
Tras "solo" poco mas de 8 horas de viaje que me parecieron el doble por los tortuosos caminos y las dunas de finas arenas divisamos recortada en el horizonte la silueta de esta enigmática y hermosa fortaleza; una imagen muy impactante a juicio del que les narra este viaje.




Sus muros de hasta 40 metros de alto, su perímetro de un kilómetro y medio,  su forma tan peculiar,  su historia legendaria... todo hace que se nos encoja un poco el alma y que nos sintamos emocionados como niños con zapatos nuevos. 


El actual fuerte formaba parte de una cadena de fortalezas que jalonaban  el norte de lo que fue la India en su día y que llegaba hasta terrenos del actual Afganistán. Estos fuertes servían además para proteger la ruta de las especias y una de las más importantes secciones de la ruta de la seda.  En su forma actual es una reconstrucción realizada por la aristocracia de Bahawalpur hacia 1733 sobre un antiguo fuerte construido mucho tiempo atrás por el príncipe de Jaisalmer.  Parece ser, que siempre hubo un fuerte en esa zona frecuentemente azotada por bandidos y que recorrían ricas caravanas necesitadas estas siempre de protección.




Una hermosa mezquita está en frente de la entrada principal. También cerca del lugar se encuentran las impresionantes y bellas tumbas de los antiguos dueños del fuerte y la de varios santones y sabios sufíes.



No se puede visitar. Eso nos han dicho todos, eso pone en la guía,  y es una pena porque estamos seguros que en su interior promete guardar un gran secreto y muchas. muchas historias y quizás alguna que otra leyenda.


Caminamos alrededor de los muros disfrutando del momento, si no nos dejan ver el interior al menos podemos apreciarlo desde el exterior; saco fotos a destajo y de vez en cuando me paro, respiro hondo, levanto la vista;  me entran ganas de frotarme los ojos, se que en esos momentos disfruto de una imagen única; y no, a pesar de estar en el desierto se que no es un espejismo.


De repente observamos que uno de los muros amenaza ruina y parece que es fácil acceder al interior por ahí. ¿Como resistirse a conocerlo por dentro? ¡Imposible! Dicho y hecho. Escalamos los despojos de lo que fueron en su día muros inexpugnables y nos introducimos dentro...




El interior del fuerte es bellisímo,  en el que aún se conservan algunas armas, tumbas y algunos antiguos cañones, frescos pintados en las paredes, los adornos y los lujos de una época maravillosa y de un pasado de riquezas y poder, de un esplendor de antaño ya perdido.  Parece una pequeña ciudad encantada que se abre ante nuestra mirada estimulando la imaginación de los presentes.   Sin prisas recorremos su interior, disfrutamos aún más, nos sentimos privilegiados y por unos momentos nos subimos a lo mas alto de las murallas y desde ahí observamos el desierto.   Ya dentro recorremos las estancias principales, las de los soldados y las cuadras de los animales, disfrutamos de la bella arquitectura y de una obra que se nos antoja algo más que bella, diría que fascinante.




La gran Muralla China

Contando sus ramificaciones y construcciones secundarias, se calcula que tiene 8.851,8 kilómetros de largo, desde la frontera con Corea al borde del río Yalu hasta el desierto de Gobi a lo largo de un arco que delinea aproximadamente el borde sur de Mongolia Interior, aunque al día de hoy sólo se conserva un 30% de ella. En promedio, mide de 6 a 7 metros de alto y de 4 a 5 metros de ancho. En su apogeo Ming, fue custodiada por más de un millón de guerreros.
La muralla fue nombrada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1987. Gran parte de la Gran Muralla tiene fama de ser el mayor cementerio del mundo. Aproximadamente 10 millones de trabajadores murieron durante la construcción.   No se les enterró en el muro en sí, sino en sus inmediaciones




Se ha dicho de todo sobre la obra mas colosal que ha construido jamás el hombre... que es la única obra del hombre visible desde el espacio...  ¿Quien no ha soñado con mirar al horizonte desde lo alto de la gran muralla? Uno se puede imaginar a los miles de esclavos y trabajadores que hace mas de 2.000 años construyeron el muro  defensivo que es tan grande que podría dar tres veces la vuelta a España.