sábado, 29 de enero de 2011

La luna y la Ciudad Prohibida.



Pienso en la noche
delante de la cama la luna brilla
encima de la escarcha está la duda
miro arriba y hay luna llena
miro abajo y añoro mi tierra

Li Po Bai




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El Leopardo

Los focos del vehículo lo iluminaron, me pareció enorme. Pude ver su piel moteada, veloz como un rayo se escabulló entre la maleza en un suspiro: He visto un leopardo. No tengo fotografía alguna, era de noche e iba conduciendo el coche con mucha prisa por la carretera de la Margala; antes en el Trek Nº 5 había visto algunas huellas, no son difíciles de encontrar en la época del monzón, después de los días de lluvia. Según los lugareños es relativamente normal que estos escurridizos felinos se acerquen hasta las estribaciones de la ciudad. 

Beijing Blues: La felicidad, el dinero y lueces de neón.


La noche en China está coloreada por miles y miles de asfixiantes y plasticosas luces de neón y  por gigantescas pantallas de Tv. que me traen a la memoria algunas escenas de la película Blade Runner y que  en todo momento muestran a los chinos el camino de la felicidad:  tener dinero...  y gastarlo, por supuesto. 


 

Viendo tanto esfuerzo en ser feliz a través de la cuenta bancaria me recuerda aquello que decía Woody Allen: Puede que el dinero no de la felicidad...  ¡Pero el placer que proporciona se parece tanto!  
O aquello que me recordaba siempre que hablábamos sobre estos temas mi viejo amigo Alfredo,  que solía zanjar la cuestión diciendo: Que si, que hay cosas más importantes que el dinero, que eso lo sabía todo el mundo...  ¡Pero son tan caras!