lunes, 28 de mayo de 2012

Sueño profundo


Mientras se mece  entre las nubes nuestro avión, Samuel descansa ajeno a todo el mundanal ruido que nos rodea; acunado por las turbulencias mi pequeño duerme un sueño profundo.

domingo, 27 de mayo de 2012

Amanece en la T4


Amanece en la T4.
 Esperamos un nuevo vuelo que nos acerque a casa, hacemos tiempo, caminamos despacio por esos inmensos pasillos que poco a poco se llenan de viajeros, los miramos uno a uno cuando con ellos nos cruzamos. Tengo a mi pequeño cogido en un fuerte abrazo. Al mirar por la enorme cristalera vemos como el sol se despereza y surge por entre los cerros de Torrejón. Miro a mi hijo y veo en su rostro una sonrisa que se me contagia, me doy cuenta que ese instante es un momento prodigioso,  junto a mi pequeño puedo disfrutar del glorioso y mágico espectáculo que es ver al sol naciente surgir con quietud, rayo a rayo; sin prisa alguna, podemos ver como por el horizonte se eleva -desplazando a las tinieblas de la noche- el victorioso disco solar; y, como hizo mi padre antes, y antes de el mi abuelo, le señalo al cielo, y en un susurro al oído le digo: "¡Mira hijo! Esto es un maravilloso milagro que cada día ocurre. ¡No lo olvides!". No sé si me comprende, mas su sonrisa es suficiente respuesta, y si Dios quiere, nos quedan muchos amaneceres aún por disfrutar juntos.
La cálida luz ilumina las anónimas vidas de los viajeros que se cruzan sin apenas mirarse los unos a los otros;  vidas encerradas en su propios mundos como gusanos de seda encerrados en sus capullos. Quizás de esa seda algún día salgan hermosas telas.

miércoles, 23 de mayo de 2012

siste, viator




¡Detente, viajero! 
¡Camina despacio entre las nubes de algodón! 
Ahora estás en el seno de un "bosque nuboso" allá donde las nubes son perennes y el cielo y el sol apenas aparecen alguna vez de forma furtiva; allá en lo más profundo de mi amada Colombia puedes admirar toda la belleza del universo escondida tras la mágica y enigmática bruma, y en reverencial silencio, desde lo más profundo del corazón, puedes orar al cielo por ello:
Viajero. ¡Déjate acunar por el suave rumor de la selva y disfruta de la inmensa obra de Dios!
!Alégrate insignificante ser por haber nacido y poder ver cosas así¡




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lunes, 21 de mayo de 2012

Salto Tequendama


El río Bogotá, que por estos parajes aún viaja lleno de contaminantes, se despeña a tan solo unos kilómetros de la capital por el hermoso y magnífico salto de Tequendama. Me cuentan que antaño este fue un lugar que escogían algunas personas para suicidarse, que desesperadas por el se arrojaban al vacío... Intento comprender, nada humano me es ajeno... quizás saltaron huyendo del dolor y del sinvivir cotidiano, o al vez, huían de otros hombres y mujeres;  incluso alguno quizás escapaba de si mismo, mas lo que no me cabe duda alguna al mirar el paisaje es que las ultimas imágenes que vieron eran muy, pero que muy bellas.